En el andén de una estación cualquiera… nerviosa y no se sabe si triste o alegre. Se podía contemplar a Helena, sentada en un banco de madera, despeinada y con una rebeca fina que dejaba pasar el frió helado de aquel mes de febrero casi ya terminado. Pensaba que había sido tonta por no coger su abrigo…. salió demasiado rápido para acordarse del maldito abrigo. Pero no importaba su destino, estaba a punto de cambiar y ya había sido escrito.
Escrito en un diario descolorido que empezó hace unos cinco años, se lo regaló su padre por su 15 cumpleaños. Aun recordaba el papel de regalo verde y amarillo con flores blancas. Arrugado por que era la tercera vez que se utilizaba en aquella casa donde nunca se tiraba nada. Su padre un hombre bondadoso y trabajador. Pero que nunca saldría de pobre porque era un idealista en lucha constante con la patronal de la fábrica textil donde trabajaba desde niño. Ese día su padre había preparado una cena abundante puré de patata, guisantes, zanahorias y pechugas de pavo. Esa cena también era parte del regalo, quiso que ella descansara ese día porque desde que murió mama, hace ahora…. Hace… ah si, hace 10 años. Pero no quiero pensar en eso ahora, debo estar atenta porque solo faltan 3 minutos para que llegue el rápido del norte y no se detendrá… tengo que estar atenta no puedo distraerme ahora.
Miro sus zapatos limpios como siempre, aunque muy desgastados de tanto darle lustre cada noche. Cruzo los pies y los escondió bajo el banco en un impulso de esconder lo que llevaba dos años arrastrando. Aunque tenia otro par para los días festivos, los que le regaló Manuel su hermano, aquel muchacho que marcho un día a la ciudad en busca de mejor fortuna que trabajar en Hilaturas Fernández e hijos y por su última carta parecía que lo había conseguido… Helena miró de nuevo el reloj de la estación… - ¿Cómo puede ser? solo ha pasado un minuto y estoy tan nerviosa que me temblaran las piernas y no podré ponerme en pie y… de repente escucho el sonido lejano del traqueteo de un tren, el corazón se aceleró… solo tengo que levantarme y dar como mucho diez a lo sumo quince pasos, pero las piernas no me responden de pronto el traqueteo se escuchaba mas cerca, y cada segundo seguía acercándose. Como si se tratará de un resorte accionado desde el mismo banco. Helena se puso en pie y empezó andar lentamente en dirección a las vías. Gracias a Dios el rápido del norte nunca llegaba tarde o de lo contrario se hubiera quedado helada por el frío intenso de aquel mes de febrero.
Ya se puede ver la locomotora como se acerca de frente roja y altanera, echando un humo negro por su boca de fuego… - Solo espero que me dé tiempo porque no parará y debo estar atenta… su corazón podía sentirse por encima del ruido de la locomotora que ya entraba en la estación. Helena vio como se asomaba Germán el ayudante de maquinista, era un muchacho joven amigo de su querido hermano Manuel. – No te distraigas Helena, dos segundos mas y ya……….
Germán nunca le había fallado siempre dejaba caer el paquete en los brazos de Helena. El paquete que le enviaba su hermano Manuel, cada cumpleaños. Su carta decía querida hermana ya eres toda una mujer así que este año te mando un bonito abrigo de paño marrón y unos zapatos de charol. Para padre, una bonita jarra para cerveza que la compre en mi último viaje a Munich. Espero que te guste y que lo luzcas el domingo cuando venga a buscarte es nuevo amigo….
Escrito en un diario descolorido que empezó hace unos cinco años, se lo regaló su padre por su 15 cumpleaños. Aun recordaba el papel de regalo verde y amarillo con flores blancas. Arrugado por que era la tercera vez que se utilizaba en aquella casa donde nunca se tiraba nada. Su padre un hombre bondadoso y trabajador. Pero que nunca saldría de pobre porque era un idealista en lucha constante con la patronal de la fábrica textil donde trabajaba desde niño. Ese día su padre había preparado una cena abundante puré de patata, guisantes, zanahorias y pechugas de pavo. Esa cena también era parte del regalo, quiso que ella descansara ese día porque desde que murió mama, hace ahora…. Hace… ah si, hace 10 años. Pero no quiero pensar en eso ahora, debo estar atenta porque solo faltan 3 minutos para que llegue el rápido del norte y no se detendrá… tengo que estar atenta no puedo distraerme ahora.
Miro sus zapatos limpios como siempre, aunque muy desgastados de tanto darle lustre cada noche. Cruzo los pies y los escondió bajo el banco en un impulso de esconder lo que llevaba dos años arrastrando. Aunque tenia otro par para los días festivos, los que le regaló Manuel su hermano, aquel muchacho que marcho un día a la ciudad en busca de mejor fortuna que trabajar en Hilaturas Fernández e hijos y por su última carta parecía que lo había conseguido… Helena miró de nuevo el reloj de la estación… - ¿Cómo puede ser? solo ha pasado un minuto y estoy tan nerviosa que me temblaran las piernas y no podré ponerme en pie y… de repente escucho el sonido lejano del traqueteo de un tren, el corazón se aceleró… solo tengo que levantarme y dar como mucho diez a lo sumo quince pasos, pero las piernas no me responden de pronto el traqueteo se escuchaba mas cerca, y cada segundo seguía acercándose. Como si se tratará de un resorte accionado desde el mismo banco. Helena se puso en pie y empezó andar lentamente en dirección a las vías. Gracias a Dios el rápido del norte nunca llegaba tarde o de lo contrario se hubiera quedado helada por el frío intenso de aquel mes de febrero.
Ya se puede ver la locomotora como se acerca de frente roja y altanera, echando un humo negro por su boca de fuego… - Solo espero que me dé tiempo porque no parará y debo estar atenta… su corazón podía sentirse por encima del ruido de la locomotora que ya entraba en la estación. Helena vio como se asomaba Germán el ayudante de maquinista, era un muchacho joven amigo de su querido hermano Manuel. – No te distraigas Helena, dos segundos mas y ya……….
Germán nunca le había fallado siempre dejaba caer el paquete en los brazos de Helena. El paquete que le enviaba su hermano Manuel, cada cumpleaños. Su carta decía querida hermana ya eres toda una mujer así que este año te mando un bonito abrigo de paño marrón y unos zapatos de charol. Para padre, una bonita jarra para cerveza que la compre en mi último viaje a Munich. Espero que te guste y que lo luzcas el domingo cuando venga a buscarte es nuevo amigo….

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